Friday, November 13, 2015

Mami



“No puedo ser madre otra vez” –pensó Ludmila mirando aparentemente al horizonte, mientras recordaba todas las veces que su hija Alicia jugó en el parque de en frente, especialmente en ese columpio que era, prácticamente, suyo; los demás niños incluso temían usar aquel columpio del terror que generaba ver a la pequeña Alicia correr con total desesperación al ver que su juguete estaba siendo usado por alguien más sin su consentimiento.

“Mami, puedes jugar con mi columpio” le había dicho su hija muchas veces, invitándola a sentarse en aquel columpio que cuidaba tan recelosa. Nadie más que ella, comprendía que era la secreta manera en que Alicia le decía que la amaba, y ese era uno en un millón de actos que su pequeña realizaba día tras día dando cuenta del inmenso amor que le profesaba. Y ya no estaba ahí, no estaría más… y no había manera de volver a vivir todo eso a su lado.

La idea de volver a ser madre le parecía inconcebible ahora, si no pudo proteger a Alicia con solo seis años, no tenía derecho a tener entre sus manos otro pedazo de cielo. ¿Cómo podía ser posible que haya un bebé en camino? ¿Qué haría ella con ese bebé? No tenía la más mínima idea y no estaba segura de querer tenerla. De ahora en adelante tenía que pensar seriamente hasta donde quería llevar ese embarazo.

La casa se sentiría tan vacía sin Alicia, y su esposo aun no volvía del trabajo para escuchar al menos un eco, que emitiera algún sonido dentro de su alma; ella aun no lo había llamado, ni a él ni a nadie, a darle la devastadora noticia del accidente que tuvo la buseta que llevaba a Alicia todos los días a la escuela. “¿Qué le voy a decir?” –pensaba algo desorbitada preguntándose en qué momento las lágrimas se dignarían a salir, para sacarla de ese coma emocional en el que parecía haber caído tras enterarse de lo sucedido.

De repente sintió un golpecito en el estómago, ahí estaba su bebé, haciéndose sentir, reclamando ser recordado y alimentado. Ludmila llevaba alrededor de tres horas en ese estado de enajenación y no había probado ni un bocado de comida desde que se despertó. Las primeras horas de la mañana fueron ocupadas en preparar a Alicia para la escuela, y servir el desayuno de su esposo antes de que salga al trabajo.

“¿Tienes hambre?” –preguntó Ludmila a su abultado estómago y sintió otra patadita. Ludmila emitió una leve risa, recordando lo comilona que Alicia también había sido en sus primeros meses, una vez incluso la encontró intentando comerse los dedos del hambre que tenía ¡Qué ocurrencias tan adorables tenía su pequeña! Cada nueva situación la volvía a alguna esquina de su corazón, llena de recuerdos de su primogénita.

“Supongo que tenemos que alimentarnos”. –Dijo, ahora acariciando con ternura su pancita; mientras pensaba en el nombre que Alicia había seleccionado para su hermanito: Arturo. “Arturito” –diría Alicia, contándole que era el nombre de un príncipe que se había ganado su beneplácito en una de las tantas películas animadas que veía. Las mejillas de Ludmila empezaron a humedecerse, y una sonrisa se dibujó en sus labios, el llanto consolador al fin.

De ahora en adelante tenía que cuidar del bienestar de Arturo, no podía detenerse y dejar que esa tarde se lleve más vidas de las que ya había tomado. Es verdad, esa casa nunca sería lo mismo sin su hija, en realidad su vida nunca sería la misma… sin su hija, pero ella tenía que pensar en su hijo también; y tanto el tiempo como la realidad seguían su rumbo, no se hacían esperar por nadie y no se detenían ante el dolor de nadie.

Ser madre no era algo que se pueda dejar de ser de un día a otro, tanto las memorias con Alicia, como los constantes llamados de atención de Arturo daban cuenta de ello. “Solo llévate el silencio que quedó” –susurró Ludmila en dirección a su vientre mientras agarraba el celular para apresurarse a llamar, de una vez, a su esposo; pero, en cuanto tomó el teléfono una llamada entró interrumpiéndola, atendió la llamada y logró escuchar ese tan familiar y anhelado “Mami” del otro lado. 



Madelaine Bustamante (12 de Noviembre del 2015)

Thursday, November 5, 2015

Mil cosas para decirte


- ¿Y si te dijese que no tengo más nada que decirte? Pregunto ella sin voltear.

- Pues todo se terminaría. Volverías a ser una mujer libre. Dijo él serio.

- Heme aquí. Inhaló profundamente. Una mujer libre, al fin. Dijo ella exhalando y sonriéndole abiertamente, guardando bajo llave todo dolor que amenazase con destruir puesta en escena.

Él no dijo más nada, solo se fue ¡Ni siquiera sonrió o la felicitó! Y ella esperaba más de él, mucho más. ¿No iba a correr detrás de ella cómo hizo tantas veces? En efecto, ella estaba en lo correcto: no la amaba como antes… seguramente había alguien más y ella lo descubriría. ¡Pero nada le importaba ya! Él no tenía nada más que ver con ella, y ella tenía recordar lo era ser una mujer libre y cómo se sentía.

Se pasó incontables tardes en casa, llorando su perdida; pero orgullosa, sobre todo orgullosa porque ese hombre no tuvo tiempo de engañarla, no tuvo tiempo de burlarse de ella porque ella se dio cuenta justo a tiempo de que sus ojos ya no eran para ella, sus palabras y sus sentimientos tampoco. Todo se había ido con la otra mujer a la que ahora miraba, aun cuando no sabía aún de quién se trataba.

De ahora en adelante sería una mujer nueva, “una nueva yo” diría ella, riéndose estruendosamente, tratando de auto convencerse de su creciente felicidad, de su fineza de elección, de su perspicacia y genialidad. Pero, de repente, caían en su ventana rastros de diciembre haciendo que su corazón se acongojará con cada copo. Sin embargo, no tenía tiempo que perder era hora de dormir y tenía que levantarse radiante a saludar a su nueva vida y todo lo que traía consigo.

Al siguiente día todo seguía como el día anterior: sin llamadas ni mensajes de su parte, era una muerte anunciada y ella lo sabía, pero se esmeraba en creer que era una mala pasada que la vida le estaba jugando; y, que en el rato menos esperado, él aparecería con su cara de niño arrepentido, pidiéndole que vuelva a él. Lastimosamente esta vez las cosas eran serias, él se había cansado de verdad y no iría por ella nunca más, pero eso no lo supo sino dentro de un par de meses más.

Era hora de levantarse y seguir con su rutina diaria, ya había descartado esos mensajes mañaneros que solía enviarle; ya no había necesidad de esclavizarse al arduo trabajo de pensar en qué escribirle cada nuevo día, se había liberado a sí misma de ello cuando terminaron; después de todo para él sus esfuerzos no eran más que mera rutina. Para ella solían ser un placer mañanero, pensar en las palabras exactas, entre miles y miles, de recordarle que lo amaba; pero ahora no sonaba más que a una innecesaria y molesta labor que ella se había autoimpuesto.

Cuando llegó a su oficina no tenía idea de qué hacía ahí, recordaba que era editora y, una especie de escritora pero había olvidado qué solía hacer todos los días. Y no podía preguntarle a nadie cuál era su trabajo porque se suponía que ella debía saberlo; sin embargo: le pesaba mucho la cabeza, los ojos le dolían tanto que sentía un leve ardor, pero lo que no tenía punto de comparación era su corazón. Hubiese dudado de que este siguiese vivo de no ser por ese dolor tan real, incluso a nivel físico, que sentía cada vez que pensaba en él y su corazón se sacudía y estremecía como rogando que pare con la tortura.

- ¡Te extrañe tanto, linda! Dijo él envolviéndola en un fuerte abrazo. ¿Cómo es posible que tenga a la novia más dulce del mundo? Dijo sonriendo y besando su frente.
- No sé, aun me pregunto cómo es que tengo al novio más tierno del planeta. Dijo ella riendo para sus adentro pensando en el montón de cursilerías que se decían diariamente, pero que la hacían tan feliz.

Y por un momento se había vuelto a perder a sí misma en sus recuerdos ¿Cómo es que habían hecho tantos en tan poco tiempo? ¿Y ahora ella qué haría para deshacerse de ellos? Se preguntaba mientras las lágrimas se deslizaban por su rostro como si de una llave abierta se tratase, parecía que nada haría que pare de llorar; pero una vez que vio donde se encontraba su sentido de realidad la hizo “volver en sí”, aunque se preguntaba si había manera de volver en sí sin él.

¡Ah! Así se sentía la libertad, pensó, se sentía fría como un diciembre interminable, estancado eternamente en otoño; donde el invierno tan letal y ansiado, solo hacia apariciones evaporándose en un abrir y cerrar de ojos, haciéndose anhelar. ¿Él estaría en otoño, en invierno o ya estará disfrutando del verano o la primavera? Se preguntaba, después de todo él era un chico de veranos, aunque bien sabía ella que hacía tiempo los soles dejaron de ser parte de su vida.

Finalmente, vislumbró un destello de luz frente a ella, en el cartel de noticias de su trabajo había un gran comunicado anunciando una infinidad de propuestas de trabajo en el exterior; eso era lo que necesitaba “nuevos aires”, ser capaz de volver a vivir desde un nuevo punto de partida, estaba cansada de las mismas caras, de las mismas pasiones, de las mismas dolencias. Ya había pasado medio año desde que él terminó con ella y parecía que fue ayer cuando todo aconteció. Su problema era que, a pesar de que habían terminado, todo seguía como ellos lo habían planeado, ella necesitaba hacer cambios, pero no más cambios pequeños, era hora de hacer grandes cambios para poder notar la diferencia y sentirse nuevamente dichosa.


Tras lograr ser aceptada para el trabajo en París y haberse mudado, seguía sintiendo el mismo vacío en el pecho que sentía antes de viajar. ¿Pero cuando piensa irse este malestar infame? Exigía saber, aun a sabiendas de que se iría cuando quisiese irse, de la misma en qué llegó, así mismo se iría algún día de Julio, o talvez en Junio, o mejor aún: en Abril. Se había cansado de pretender que todo iría según ella quisiese, admitía su derrota y admitía sus necesidades, no podía más y las oportunidades suelen darse una sola vez en la vida, pero él era su oportunidad eterna, su Única Oportunidad y no estaba dispuesta a pasar un minuto más sin él. Soledad agarró el teléfono y marcó su número.

- Aló. Dijo una voz familiar al otro lado de la línea y, de repente, toda esa energía que parecía haber desaparecido de su cuerpo, toda la esperanza que parecía perdida, todo, volvía a ella. Él, era él, su nueva vida, su libertad, su oportunidad, su cambio, su todo, era él. Siempre había sido él para ella, y no era nada más que su propia idiotez y falta de expresión que la habían llevado a padecer cerca de un año entero su ausencia. Al fin gustaba, una vez más, de uno de los más grandes placeres de la vida: Escuchar su voz.

- ¿Y si te dijese que tengo mil cosas que decirte? Preguntó ella. Y escuchó una leve risa al otro lado.





Madelaine Bustamante (Noviembre 05. 2015)

Friday, October 16, 2015

Real dream

She closed her eyes, breathed deeply & forgot about everything else for a while; she just wanted to see them... That minute of peace where she'll be the happiest, so she imagined it:
A little child with black straight hair, a clear skin yet not so much, brown eyes, thin lips and a beautiful huge smile. 
She asked herself if he'll be quiet or talkative, in any case she was sure about he'll be curious, very curious; will he be smart like him? Or silly like her? She laughed over it. Would he be as sweet as her or as cute as him? In any case he would be a lovely kid, certainly, a lovely one.
And the girlie? How would she be? Pretty clear skin, pretty dark eyes, curly and light brown hair *she wished*, lips? Thin lips? Or not? In any case both parents have thin lips so she'll have them as well, probably & obviously a huge smile like her brother. 
Would she laugh over everything? Or will she be a calm child? She will probably be such a sweetheart, a very tender child, hopefully a good one as well or a tornado? She laughed, she'll get crazy with a tornado daughter yet she'll have fun anyways.
Hopefully both kids will wear real smiles, not the kind of smiles that you fake, but the kind of smile that you feel. She remembered for a second how smiley she used to be when she was a kid, how everybody would smile back to her and how she used to believe smiling to people was such a great thing; and, how now she barely does that unless she really feels like doing it.
She imagined their children playing around, being very active kids, laughing loudly while she tickles them, smiling openly while their dad tell them a story, sleeping while she and him kiss them good night. It was just perfect, simply perfect...
But she opened her eyes and it was just a dream, she whispered. Life wasn't a thing to dream and get but something you gotta fight for; she smiled openly anyways, remembering that even through all she was ready to give it all, to go for it, to get her goals, to achieve her dreams.
And, finally, she closed her eyes one more time: 
She was stood behind a couch and he was sit down there... so she just put her arms around his neck while he was sit down watching a football game with her and she felt the happiness of holding her world so safely for a second, the happiness of share a moment with the one you love the most, the happiness of being right next to him and she fell asleep like that, smiling over her real dreams and laughing over her fake reality. 
Because the dream itself was real and her life wasn't. Because he with her was real, and they being away wasn't... Because they were together, always together, it's just that in a not common way, but a special one, that's how they were, that's how they are, until that real moment will arrive in the fake reality for it to be turn into a real one.


March 5th, 2014.
I bet you remember.

Saturday, October 10, 2015

Visítame


Llevo puesto un jean azul, pero la sangre lo ensucia y no recuerdo qué pasó entre el primer y último grito, puedo verme ahí tendida, sola y ahora me pregunto ¿dónde rayos te has metido? No sé si llegará el día en el que me sobreponga de todo este padecimiento, tu partida sigue siendo abrumadora. Parece que no tengo la capacidad de vivir en un mundo sin ti y ser feliz al mismo tiempo, incluso mi optimismo característico se ha ido contigo.

No sé en qué momento me decidí por hacerlo, solo me recuerdo a mí misma, gritando tu nombre frenéticamente y tirándolo todo mientras buscaba algo afilado para ir contra mí misma, aun cuando siempre he sabido que auto lastimarme no acabará con mi sufrimiento, he terminado haciéndolo. Creo que he perdido la cabeza; pero el alivio que siento al llevar el control del dolor físico me calma, mínimamente pero lo hace. 

Es la primera vez que me corto, espero que no vuelva a pasar pero no doy fe de ello, ¿Quién sabe cuántas veces más el dolor pueda más que lo rezagos de fuerza que has dejado en o mí? Han pasado tres meses desde que dijiste que no podías más... Que no aguantabas más estar preso a una relación con un futuro confinado a la esclavitud, al menos así lo sentías tú; supongo que al final del día yo tenía razón: Todo esto era demasiado para ti. 

Mi orgullo, siempre tan presente, se niega a permitirme admitir que te extraño, pero me rebelo y me niego a ocultarlo: Te extraño. Puede que sea un poco tarde para que mis sentimientos de amor triunfen por encima de mi egoísmo, pero mi arrogancia sigue siendo la misma así que no te dejes engañar; te conviene estar lejos de mí, fui y siempre seré tan mala para ti como tú lo eres para mí, no importa cuánto queramos negarlo.

¿Recuerdas el día que dijimos adiós? Sigue siendo un recuerdo bastante borroso para mí. Es una pena que mis padres hayan llegado a casa para “salvarme”, como ellos lo llaman, antes de que la sangre de mis venas haya abandonado todo mi cuerpo; y lo peor de todo es que sé, que de ahora en adelante, mis oportunidades de liberarme de mí misma serán más escasas que antes. 

Por cierto ¿Vendrás a visitarme? Absurdo albergar este tipo de esperanzas en tales circunstancias; sin embargo postrada en esta cama de hospital, sin nada próximo para acallar los gritos de mi alma: eres tú lo único que quiero. ¿Lo notas? Heme aquí nuevamente excusándome, buscando razones que justifiquen mis ansias de verte, cuando todo lo que concierne a ti es tan simple.

A veces, parece que sigo escuchando tu voz por las noches, a ratos veo tu sombra y te siento tan cerca. Y casi me creó el hecho de que seguimos juntos, es como si tu fantasma me acosará, me cuesta creer que es solo mi imaginación jugándome una mala pasada. Debes ser tú quién me persigue día y noche, por eso no puedo arrancarte de mi pecho, después de todo solías decirme que no me dejarías ir tan fácilmente… supongo que empiezo a entender a qué te referías, eres y serás el fantasma de amor de mi vida.



Madelaine Bustamante

Friday, October 9, 2015

Hasta que el amor se le acabe.

- ¿Qué haces? Le preguntó viendola tirada en el piso con miles y miles de letras, recortadas de revistas, que no parecían tener sentido alguno.
- Escribo. Ella respondió y él siguió igual de confuso.
- Mira. Dijo ella mientras una sonrisa débilmente trazada se formaba en sus labios.

"Al menos puedo sobrevivir gracias a ti. Y no hay mayor ayuda que podrías darme..."
"No tan dulce, dulzura... no tan dulce. Hay una sombra imbécil detrás de mi dulce gesto, tú probablemente no lo sabes pero soy diabólico cuando se trata de este tipo de cosas"
"Si era un jarrón pegado con goma antes, soy un jarrón al que la goma no le funciona más ahora".

- ¡Es perfecto! Hasta suena a verdad, aun ahora... Digo ella ahogada en sus lágrimas.
- ¿De qué hablas? Dijo él mirandola asustado.
- Este libro, es perfecto. Dijo ella enjugándose las lágrimas.
- ¿Qué libro? Dijo él tratando de darle sentido a sus palabras sueltas.


- El libro que estoy escribiendo, se llama "Defectuoso". Aun no estoy segura del tema principal, antes creía que se trataba de un amor trágico que no funcionó, ahora empiezo a creer que se trata de un plan maquiavélico llevado a cabo por la mente maestra de uno de los personajes principales... ¿Tiene sentido o me estoy volviendo loca? Preguntó mirando el piso. Y él no sabía que responder.
- ¿Y ahora por qué escribes? Preguntó él.
- Es un libro de recuerdos, es para traerlo devuelta, no sé donde se ha escondido. Estoy sacándomelo del alma, o al menos eso intento. Dijo ella entristecida.
Él se sentó a su lado y le dijo con firmeza:
- Si esto es necesario para olvidarlo, déjame ayudarte. Y se sentó a lado de ella a formar palabras de ese montón de letras sueltas, sea como sea armarían ese historia que había explotado en miles de pedazos dentro de ella y que había venido a materializarse exteriormente tratando de ayudarla a componerse.
- Yo puedo sola. Necesito ayuda con algo más... Necesito que me hagas un favor. Dijo mirandolo tan profundamente que parecía suplicar con sus ojos.
- Lo que sea que te haga feliz. Dijo sin siquiera pensarlo.
- ¡No! ¡No digas eso nunca más! ¡No! ¡Basta de mentiras e imposibles! ¡Seamos realistas! Gritó alterada y él no sabía qué sucedía. No me vuelvas a decir eso nunca más, porque estoy harta de escucharlo, tan harta... tan harta. Dijo sumiéndose en llanto nuevamente.
- Lo... lo siento... Soy un verdadero idiota. Dijo pérdido.
- Ya no importa, solo deja de sonar como él, por favor. Y lo que necesito es que elimines unos cuántos números del calendario, por favor acaba con el seis, el diez y ¡el maldito diecinueve! No puedo más vivir sabiendo que llegan cada mes a atormentarme. ¡No! ¡Espera! No sería suficiente.... Dijo mientras miraba al infinito y tocaba sus manos frenéticamente. Mejor, eliminalos del sistema numérico. Y de paso elimina: Marzo, Diciembre y Julio. 


- Pero... ¿Cómo hago eso...? Preguntó él angustiado ante la impotencia.
- ¡No lo sé! Dijo iracunda. ¿Qué no ves que no puedo? ¡No tengo idea de cómo lo hagas, solo hazlo! Necesito ayuda, necesito ayuda, no puedo seguir así, se está comiendo hasta mis entrañas... Me está acabando, me ha destruido, me ha arruinado. Dijo, ahora, abatida.
- Está bien. Dijo tranquilamente.
Y ella se tumbó en el piso intentando creerle, aun sabiendo que era mentira. Aun sabiendo que no sabía cómo hacerlo, aun sabiendo que ella seguiría llorando y recordandolo; hasta que las lágrimas dejen de fluir, hasta que el amor se le acabe... si es que alguna vez llegase a suceder.


Monday, October 5, 2015

All by now.


It's been a whole month since you asked me to stop writing you, and soon it'll be three months since everything between us came to an end... I wonder how are you, I hope you're doing well... I hope you're eating well, I hope you're studying well, I hope you're sleeping well... I hope you're well, I pray to God you're doing well since there's nothing else I can do now.

I am not so bad after all, I mean you asked me to stop FOR YOU so I did it, I stopped for you. I hope you're healing properly and I hope you're forgetting useless things related to me as you should. 

I have so many things to tell you, seriously so many, there are so many things I have to thank you for and so many others I have to apologize for also. I know you probably won't understand this part but I miss my best friend, I told you, didn't I? You were also my best friend and I will like to share with you many things that are happening in my life at the moment, but at the same time, I wouldn't like it just cause I know you wouldn't like any of them... which is a pity.

You know, I feel horrible over all the things I did wrongly with you, but I am sorry the most because I hurt you and I don't know why I feel I did it so bad, maybe because of the last couple of things you said to me, putting so many blame on me, I am so sorry because I hurt you so much and that was the last thing I wanted to do, the very last thing. I can tell you deserve better and, sadly, I was not your kind of better and by that time I was so messed up I don't even know how you could bear with me for so long.


I need to thank you for so much that I don't know where to start, you helped me to understand myself a little bit better, you helped me to improve, you taught me so many things, you were so patient with me, you were there in my saddest moments, you did what you can to understand me, you made me grow up and, by the way, I sleep with lights off for real now. Thank you so much for everything, thank you very much.

I still don't know if I accept openly ending things up, some days I make it better than others though and that's a good starting I guess. I hope this process is easier and better to handle for you, as you know I am a disaster, especially in this thing about "forgetting" and "leaving", I have a serious problem doing those things, but I am trying... I am still working with my psychoanalyst so I guess she is helping a lot with it because, sometimes I just... well, you know me, sometimes I just can not. 

Well... at this point I guess I said more than what I wanted to say, I mean will you even read this? Are you checking on me? Just asking, chill out. By the way, can I read that book? I know we bought it to read it together but... for God's sake to who am I asking now? To the screen? Never mind, I guess I can, at least it's allowed. Anyways, that's all I have to say by now... Bye.

Saturday, October 3, 2015

Growing up

“You've been doing such a terrible job.” I said aloud.
“What are you talking about now?” He, who was sit down next to me, asked surprised. 

There I was again, talking out of the blue about matters sounding in my head only; things like how I push myself away from the path just for him and what a huge thing I was doing against myself like that. But, he didn't know, of course, he couldn't even understand his own importance, nor the importance of the things I was keeping a distance with just for him... For him only. How could he know? He couldn't read my thoughts, nor feel my heart, it was an illusion I made in the air with my own expectations, such a false reality where I wasn't counting on the most important matters. 

I knew it was going to hurt, I knew he'd hurt me & I knew I'd hurt him, I just never realized about the magnitude of the whole thing. 
Yet I don't regret what we lived, today I'm stronger, I'm bigger, I'm smarter, I'm better; and maybe I'm not his version of better but I am my own, and since he has decided to leave my world, I guess that's enough.